Mientras peleo con mi tesis (razones que no vienen al caso contar ahora, solo digo que la cosa se puso color de hormiga y mandaron a recorregir con solo una semana de plazo) escucho a quien esta detrás de Ruperto (Cristián Henríquez), verlo emocionado, sentir que no es solo un humorista, que es un payaso, tal como dijo el, “del Circo Chileno”, de ese circo tan ajado, tan a maltraer, que cada día pierde más su tradición,.. No se si ustedes me entiendan, pero es un payaso de Circo Chileno, un payaso, de esos mismos payasos que me hicieron reír cuando chico y no solo cuando chico, en Lican Ray fui al circo y un payaso aparte de hacerme reír me hizo emocionar, casi llorar, casi provoca, como dice M. Benedetti, un arco iris, eso que se produce solo cuando se mezcla el agua del llanto con la luz de la risa…
Aveces siento miedo de que algún día el circo muera, y se lleve esos recuerdos de cuando era chico e iba al circo con mis hermanos, mis primos y “el tata” quien todos los años en Valparaiso , nos llevaba, creo que toda la magia del circo vive en mi, por eso es que un día me decidí a aprender algunas de las distintas disciplinas de este mundo circense, por eso disfrute tanto cuando me dieron la posibilidad de actuar en Lican Ray, por eso me molesta que se pongan una nariz roja solo por moda, porque tras de esa pequeña mascara, esa nariz roja, existe gran magia e ilusión, gran esfuerzo, los payasos chilenos, que no solo se saben una rutina de memoria y reaccionan e improvisan con el publico, también son capaces de subir a un trapecio, a una tela, a la cuerda tensa, son acróbatas y gimnastas, tal como hoy lo demostró Ruperto en el festival de Viña del Mar, uno de esos payasos del Circo Chileno…
En nuestro país la tradición circense es grande, pero tristemente poco reconocida, muchos hablan del león con tiña, de la carpa con hoyos… Para mi, es simplemente algo que marco mi vida, tengo 25 años y aun disfruto del circo, viviéndolo, practicándolo, admirando a los artistas… Ya tengo mi entrada para ir a ver al Cirque du Soleil, quienes han reivindicado el circo o, tal como lo dijeron en su primer espectáculo, Reinventaron el circo, pero no hay que olvidar al Tony Caluga, Los Tachuelas, Copucha, Chirola y Cuchara (o Don Carlos, a quien tengo el privilegio de conocer y con quien he podido compartir en muchas ocasiones en su casa)
se que he escrito muchas frases sueltas y, una vez más tal vez nadie me entienda… Que el Circo Chileno nunca muera, que niños sigan soñando con la magia que existe dentro de una vieja carpa de circo
“mientras en el mundo existan niños, el circo y los payasos serán eternos”
Ahora: Intentando concentrarme en corregir el documento de seminario de titulo (o tesis).